Web
Analytics
Health and Medicine | Science & Technology

Los efectos secundarios de la vacuna del Covid

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden causar efectos secundarios, una reacción alérgica severa, otra lesión seria e incluso la muerte.

Ya es un hecho que la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), María Jesús Lamas, ha reconocido que la vacuna contra el COVID tendrá efectos secundarios, incluso se afirma que pueden aparecer efectos secundarios no descritos en los ensayos clínicos (que, no olvidemos, apenas han tenido recorrido por la premura con la que han elaborado estas vacunas).

Hace solo unos días, la vacuna del COVID ha empezado a ser administrada a la población en el Reino Unido, y las reacciones adversas no se han hecho esperar. Tanto es así que las autoridades del Reino Unido han pedido que las personas alérgicas no se vacunen.

Pero el problema no queda solamente ahí. La reconocida virología española, Margarita del Val, una de las científicas más prestigiosas del CSIC, ha garantizado que las vacunas que se suministren a la población para combatir el COVID-19 tendrán efectos secundarios. En relación a la aparición de estos efectos, afirma que, durante décadas se ha comprobado que, si aparecen, lo hacen a las seis semanas o a los dos meses después de la inyección. En el caso de España, habrá que esperar a mediados de febrero o principios del mes de marzo para conocer el alcance de esos efectos, ya que la vacuna empezará a ser administrada a finales de diciembre de este año, y a partir de enero del año 2021… Da pavor lo que pueda ocurrir más adelante…

Ya, en el mes de octubre, se pudo comprobar en los medios de comunicación que la farmacéutica sueco-británica AstraZeneca ha suspendido los ensayos de la vacuna contra el covid-19 de Oxford al haber comprobado la existencia de reacciones adversas graves (una mielitis transversa) en un voluntario. Y no es de extrañar, si tenemos en cuenta que no han pasado ni 6 meses desde que se empezara a desarrollar la vacuna, y se pretende ponerla en el mercado antes de final de año, cuando, en circunstancias normales, una vacuna tarda años en desarrollarse con seguridad y la eficacia suficiente, como se desprende de este artículo. ¿A qué tantas prisas?

Las vacunas, todas, tienen asociados efectos secundarios, como todos los medicamentos. Ni siquiera la vacuna contra el covid-19 estará exenta de estos riesgos, que parece serán muy elevados teniendo en cuenta el poco tiempo de investigación dedicado a su desarrollo. Tanto es así, que el jefe de la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos ya ha alertado que aprobar el uso de la vacuna contra el covid antes de que terminen los preceptivos ensayos clínicos, es un grave error, como se desprende de este artículo. En esta carrera a lo desconocido (por los efectos que esas vacunas pudieran causar en las personas) se han unido, también, Rusia y China.  

Una vacuna aprobada con premura, no solo puede generar falsas esperanzas, sino que puede ser muy peligroso.

Sin duda, el lado más peligroso de aprobar una vacuna, antes de culminar todos los ensayos clínicos preceptivos, son sus posibles consecuencias o efectos secundarios. Una vacuna aprobada con premura, no solo puede generar falsas esperanzas, sino que puede ser muy peligroso, haciendo más mal que bien, dando la razón al lobby anti-vacunas, que no para de crecer. 

Para que una vacuna sea aprobada, debe demostrarse previamente que es segura y eficaz, pero con tan poco tiempo para la investigación y la recopilación de datos ¿estarán seguros los ciudadanos? Por muy de color de rosa que puedan llegar a ponerlo en los medios de comunicación, existe un gran riesgo para la salud, riesgo que, para muchos, puede llegar a ser inasumible e insoportable. 

Pero ¿alguien se ha preguntado cuál es el recorrido de una vacuna? El recogido de una vacuna lleva años, no meses. Al final de este artículo, y a nivel informativo, se exponen unos gráficos que explican cuál es el recorrido normal y seguro de una vacuna antes de ser distribuida entre la población, según el tríptico preparado por la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers & Associations. Que el lector, y su salud, juzguen los hechos presentes y los que están por venir, antes de ponerse una vacuna.

Es preciso diferenciar las vacunas tradicionales de las vacunas modernas

No obstante, es preciso diferenciar las vacunas tradicionales de las vacunas modernas de estos tiempos, que no son como aquellas que se utilizaron para erradicar ciertas enfermedades antiguas, y por todos conocidos. Las vacunas tradicionales han sido capaces de, prácticamente, erradicar muchas enfermedades (como la difteria, el tétanos, la tosferina, la poliomielitis, el sarampión, la rubeola, la parotiditis, la varicela, el papiloma humano, etc.) que antes se consideraban habituales como se desprende de este artículo y de este otro.

Sin embargo, las vacunas modernas pueden tener componentes mucho más avanzados propios de la ingeniería genética, como se desprende en este artículo, y pueden incluso ser utilizadas para reprogramar o modificar el genoma de cualquier ser vivo, como ya se puso de manifiesto en un artículo reciente. Se trata de nueva tecnología de la que poco, o nada, se habla y que, al día de hoy, está disponible para la industria farmacéutica en este campo.

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden causar efectos secundarios, una reacción alérgica severa, otra lesión seria e incluso la muerte.

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden causar efectos secundarios, una reacción alérgica severa, otra lesión seria e incluso la muerte. Los efectos secundarios de una vacuna, sea la que sea, pueden ser debidos a la propia vacuna, a los conservantes que se incluyen para mantenerla estable (de ahí la importancia del laboratorio), los antibióticos que se puedan añadir en ocasiones para evitar su contaminación, o a otras sustancias presentes en algunas vacunas (aspecto que ha de tenerse muy en cuenta). 

De hecho, y en relación con los fallecimientos causados por el covid-19 en los meses pasados, se han publicado diferentes informes que relacionan la virulencia de la enfermedad con la vacunación estacional de la gripe. Así se puede comprobar de los informes de varios farmacéuticos en el Hospital de Barbastro (España) que han sido publicados y también muy criticados por la prensa oficial: Informe de 29/06/2020 y su ampliación, y el Informe de 21/07/2020. Asimismo, también existe un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos, fechado el 1 de octubre de 2019, que analiza la relación de la vacuna de la gripe con las enfermedades respiratorias de origen vírico. Existe, pues, evidencia científica de la existencia de esa relación.

Las vacunas modernas se encuentran en el punto de mira de toda la humanidad, y existe en la actualidad un interés desmesurado en relación con la vacuna del covid-19, como si fuera la solución a todos nuestros problemas. Puede apreciarse, también, que existe un interés desmesurado, y unas prisas ajenas a todo rigor científico, en vacunar a la población mundial. Repito la pregunta ¿a qué tanta premura en vacunar a la población mundial?

Un ejemplo reciente del peligro de las vacunas modernas lo encontramos en una noticia publicada hace unos días. Tanto la ONU (Organización de Naciones Unidas), como la OMS (Organización Mundial de la Salud) han tenido que reconocer recientemente que la administración de una vacuna de Bill Gates ha causado un nuevo brote de polio en Sudán, una semana después de que la ONU declarara África fuera declarada libre de la enfermedad. Parece existir una evidente descoordinación al respecto, que no deja de ser bastante preocupante para la salud de las personas.

A continuación, y a efectos informativos, se aporta información sobre la lista de efectos secundarios asociados a diferentes vacunas tradicionales, publicado por el U.S. Department of Health and Human Services – Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

– La vacuna contra DTaP

– La vacuna contra la hepatitis A

– La vacuna contra la hepatitis B

– La vacuna contra el Hib

– La vacuna contra el papiloma humano

– La vacuna contra la encefalitis japonesa

– La vacuna antimeningocócica ACWY

– La vacuna antimeningocócica del serogrupo B (MenB)

– La vacuna contra MMR (sarampión, paperas y rubeola)

– La vacuna contra MMRV (sarampión, paperas, rubeola y varicela)

– La multivacuna (DTaP, Hib, Hepatitis B, Poliomelitis, PCV13)

– La vacuna neumocócica conjugada (PCV13)

– La vacuna contra la polio

– La vacuna contra la rabia

– La vacuna contra el rotavirus

– La vacuna Td (tétanos y la difteria)

– La vacuna Tdap (tétanos, difteria y tos ferina)

– La vacuna contra la fiebre tifoidea

– La vacuna contra la varicela

– La vacuna contra la fiebre amarilla


Photo procedente del tríptico publicado por la International Federation
of Pharmaceutical Manufacturers & Associations
Image for post